Marguerite

DESCRIPCIÓN

Escultura de mujer en bronce

Edición limitada numerada:
8 ejemplares y 4 pruebas de artista.

El acabado de todas mis esculturas puede personalizarse: bronce bruto, semipatinado o totalmente patinado (verdigris / azul laguna / azul ftalo / rojo / negro).

DIMENSIONES

Alto x Fondo x Ancho: 185 cm x 20 cm x 20 cm

AÑO DE CREACIÓN

2024

INSPIRACIÓN

Esta escultura de bronce de una mujer presenta una figura humana esbelta, casi irreal, que parece desafiar las leyes del equilibrio. Su forma minimalista y depurada evoca una presencia etérea, a medio camino entre la abstracción y la figuración. La delicadeza de la estructura y su elevación dan una impresión de fragilidad, que contrasta con la solidez del bronce, un material a menudo asociado con la durabilidad y la robustez.

La extrema elongación de la forma recuerda inmediatamente la obra de Alberto Giacometti, en particular sus figuras filiformes que expresan la soledad y la condición humana. Sin embargo, a diferencia de las esculturas de Giacometti, a menudo marcadas por una superficie áspera y atormentada, ésta juega con una dualidad entre lo liso y lo texturado, lo que le confiere un aspecto casi orgánico.

La ausencia de detalles distintivos, como un rostro o rasgos anatómicos precisos, confiere a esta obra una dimensión universal. No representa a una persona concreta, sino más bien una esencia humana, un arquetipo intemporal que invita a la contemplación. Su elevación sugiere una aspiración espiritual, un ascenso a otra dimensión, que recuerda la búsqueda formal de Constantin Brâncuși con sus formas refinadas y ascendentes.

Por su elegancia y sencillez, esta escultura remite también a las tradiciones del arte primitivo y moderno, donde la reducción de la forma pretende captar la esencia misma del tema. Puede evocar la danza, el movimiento suspendido o una presencia inmaterial congelada en el bronce. La luz desempeña un papel esencial, acentuando los relieves y proyectando una sombra que duplica la obra, añadiendo una dimensión espectral y poética.

La elección del bronce como material refuerza el contraste entre la aparente fragilidad de la forma y la solidez intrínseca de la obra. El bronce se ha utilizado desde la antigüedad por su durabilidad y resistencia a los elementos, lo que confiere a la escultura una presencia atemporal, casi indestructible. A pesar de su apariencia esbelta y su precario equilibrio, permanece anclada en el material, desafiando a la gravedad con una estabilidad asegurada. El bronce, con su pátina natural y sus variaciones de color, evoluciona con el tiempo, añadiendo una dimensión viva a la obra. Esta fusión de fuerza y delicadeza, de permanencia y transformación, acentúa el aura de misterio y profundidad que rodea a esta escultura.

Esta escultura cuestiona nuestra propia relación con el espacio, el cuerpo y lo inmaterial, creando una experiencia a la vez íntima y universal.